No es la almohada lo que me mata.
Son los recuerdos del pasado,
los que están unidos.
Aún pienso en Sara;
pero la dejé de amar.
Y me duele el corazón de solo pensar
en que es mucha mujer para
el poco hombre que jamás fui.
Lo que Sara no sabe
es que su amor nunca la va a engañar
solo quiere amarla y decirle la verdad.
Ya te vas a dar cuenta Sara
un amigo te lo dirá
la profecía se va a cumplir
Y lo que estuvo escrito se escuchará
El asesino de la noche aún no llegó
Hace calor y no necesito sábanas
valiente espero postrado en la cama
que alguna vez soñó lo que quiso sembrar.
Jamás! llegó lo sembrado
y siempre coseché miserias.
Ahora el miedo se apodera de mí ser
Fluye en mi sangre el asesino de la vida
Mientras que la noche
muestra su peor color.
jueves, 4 de diciembre de 2008
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